El uso de plantillas ortopédicas aporta una serie de beneficios que se relacionan a continuación:
• Aumento de la superficie de contacto lo que permite una redistribución de la carga del pie, logrando así un descenso de la presión articular.
• Recolocación de las estructuras articulares alteradas, aminorando el rango de movimiento en los casos de articulaciones hipermóviles.
• Prevención y/o disminución de las alteraciones que pueden provocar en otras articulaciones, caderas, rodillas, tobillos, las malposiciones podales.
• Facilitación del control postural proporcionando una base de sustentación más estable.
Aunque existen diversos tipos de plantillas, consideramos que las realizadas “a medida” tienen una mayor efectividad sobre las alteraciones del pie. Una plantilla hecha a medida requiere de un proceso diagnóstico en el que se incluye una evaluación biomecánica del pie, una elección de materiales para su confección, y un diseño específico que se ajusta a las características de cada paciente.
El tipo de plantillas utilizables varía en función del objetivo terapéutico a lograr. De tal manera que podemos usar:
• Plantillas preventivas que permiten anticiparse a la aparición de trastornos o deformidades del pie.
• Plantillas correctoras. Utilizadas en la infancia para evitar deformidades o alteraciones funcionales.
• Plantillas compensadoras. Indicadas en casos en los que ya existen deformidades anatómicas, o alteraciones funcionales evitando su progresión y disminuyendo su repercusión sobre otras articulaciones.
• Plantillas paliativas. Permiten un alivio sintomático mediante la redistribución de las cargas sobre los pies.
Las plantillas ortopédicas están indicadas en personas con diferentes alteraciones anatómicas de los pies e igualmente, en lesiones adquiridas como la fascitis plantar o ante la presencia de “espolones” en el hueso calcáneo. En pacientes diabéticos el uso de plantillas permite descargar la presión de apoyo, y con ello se logra prevenir la aparición de úlceras en los pies. Su uso es clave para corregir alteraciones en la posición de los pies y marcha en los niños: caminar con los pies “hacia dentro” o “hacia fuera”.
El uso de un buen calzado y unas plantillas adecuadamente prescritas por su especialista en Podología permitirán a sus pies tener un mayor confort en la marcha, y una corrección adecuada de las alteraciones.


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